lunes, 31 de marzo de 2008

Se complica la situación de un sereno por el incendio de la Municipalidad

En los próximos días podría tomarse una resolución judicial respecto a la situación legal de Luís Acosta, quien se desempeñaba como sereno municipal la madrugada de 13 de Mayo del año pasado, cuando delincuentes ingresaron al despacho del intendente Breitenstein, robaron una valiosa obra de Quinquela Martín y quemaron el lugar.

Luego de algunos meses, los investigadores del caso pudieron recuperar el cuadro, que hoy regresó a la ciudad (ver aparte), y detuvieron a tres personas vinculadas con el grave episodio.

En un principio, fueron apresados Edith Silva y Daniel Ghietto, quienes se dedicaban a la venta de objetos de arte y más tarde, se ordenó la captura del ex empleado municipal Carlos Alberto Videla.

Las tres personas fueron acusadas por el fiscal Eduardo Quirós por robo doblemente calificado por el uso de armas y en banda, privación ilegal de la libertad e incendio.

Pese a mantenerse la misma calificación para Ghietto y Videla, la justicia de Garantías le concedió la excarcelación al primero mientras que el otro sujeto se encuentra detenido, con prisión preventiva, en la cárcel de Villa Floresta.

Videla, quien fue el único en confesar su participación en el hecho, relató a los fiscales cómo habían ocurrido los hechos la madrugada del incendio y comprometió seriamente al sereno Luís Acosta, quien había dicho que los delincuentes lo habían maniatado para concretar su plan.

En su declaración, Videla cuenta que esa madrugada “la entrada principal de la Municipalidad estaba abierta” y que luego de traspasar la puerta de calle Alsina, Acosta salió a recibirlos y que “Ghietto, al parecer, le entregó dinero al sereno, quien lo guardo en su bolsillo”.

Y agregó que fue “Acosta quien abrió la puerta del despacho del intendente y dejó la llave colocada en la cerradura”. En otro tramo de la indagatoria, Videla detalla como montaron la escena para hacer parecer que el sereno había sido maniatado por los delincuentes.

Aunque algunos sospechen que la declaración del detenido es para mejorar su situación procesal, lo cierto es que en los próximos días la Policía Científica de Mar del Plata entregará un completo informe pericial de cómo sucedieron los hechos dentro de la Municipalidad y Acosta quedaría seriamente comprometido.

En sus reiteradas declaraciones, Acosta dijo haber sido amenazado y reducido por los sujetos que ingresaron a la intendencia, pero los peritajes lo dejarían al borde del falso testimonio y del procesamiento por su participación en el hecho.

Entre otras, una de las pruebas más comprometedoras contra el sereno es que la cinta de embalar, con la que supuestamente había sido atado, no tiene la extensión necesaria para que pueda dar vueltas por sobre un persona y alrededor de un silla.

Por otro lado, la cinta no presentaba el clásico estiramiento que puede encontrarse cuando una persona atada hace presión y denodados esfuerzos para trata de zafarse de tal amarre.

Además, lo que siempre llamó la atención es cómo hizo Acosta para oler humo, tal cual lo declaró, estando secuestrado en la cocina del subsuelo municipal. Por el tiempo transcurrido, por la distancia y por las leyes de la física es improbable que el humo del fuego, en ese momento incipiente, pudiera llegar hasta ese lugar.

De esta manera, con el pormenorizado análisis científico y con la posterior valoración de los fiscales, la situación de Luís Abraham Acosta ante la justicia quedaría comprometida.

En tanto, el incendiario Carlos Videla podría esperar el juicio en libertad, porque quedaría demostrado que no sólo no se utilizaron armas ni violencia contra el sereno Acosta sino que formaba parte de la banda que cometió el hecho.

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