El documento que puede desencadenar la renuncia o la separación de su cargo del director del Instituto Cultural de Bahía Blanca puede verse haciendo clic aquí. Se trata de la ejecución presupuestaria de la enigmática partida 3.4.9.0. denominada “Otros”, inicialmente con un crédito de $200.0000 y que fuera superada ampliamente, ya que se gastaron $ 1.402.816,95.
Esto representa seis veces más del cálculo inicial. Esta semana la concejal del GEN Elisa Quartucci, dijo en el HCD que dentro de “Otros”, aparece recibiendo fondos el responsable del área, Federico Weyland.
Los documentos demuestran que el Estado Municipal le pagó en el 2009 un total de $ 360.779, aparentemente para saldar deudas con artistas que trabajaron para la comuna, pero no le facturaron al municipio por los servicios prestados. En una gestión seria y eficiente, tamaña desprolijidad no sería aceptada, mucho menos admitida como regular. Pero en ésta, todo puede pasar, más aún a sabiendas de la amistad que une al funcionario con el jefe comunal. Hay muchas cosas que Weyland comparte con el intendente. Ambos son licenciados en Filosofía egresados de la UNS y hablan alemán. Weyland culminó sus estudios de filosofía en el 2005 y Breitenstein en el 2006, justo el año que asumió la intendencia.
La naturaleza políglota de Weyland lo llevó a dominar el alemán en un nivel avanzado, leer y comprender italiano y francés, así como leer, comprender y traducir latín y griego. (ver currículo aquí) Coincidentemente, Cristian Breitenstein tiene casi las mismas habilidades idiomáticas de su amigo Weyland, sólo que no lee ni comprende italiano, pero sí domina el inglés (ver currículo aquí).
Les gusta tanto Alemania que el año pasado se fueron juntos de viaje al país germano, de puras ganas que tenían por ver el proceso eleccionario, tal como reveló Solo Local (ver aquí), sin notificarlo al HCD. Nunca aclararon quién financió la travesía. Cualquier ciudadano podría imaginar que Breitenstein con su salario neto de $ 17.389 mensuales podría haberla autofinanciado, o por su investidura, recibir una invitación. Pero pocos creerían que lo mismo aplica a su amigo, cuyos ingresos el año pasado apenas superaban los $7.000, tal como revela su declaración jurada, a la que se accede mediante este enlace. Pero estos son apenas detalles. Lo que preocupa, es otra cosa.
Fuente: www.sololocal.info
Esto representa seis veces más del cálculo inicial. Esta semana la concejal del GEN Elisa Quartucci, dijo en el HCD que dentro de “Otros”, aparece recibiendo fondos el responsable del área, Federico Weyland.
Los documentos demuestran que el Estado Municipal le pagó en el 2009 un total de $ 360.779, aparentemente para saldar deudas con artistas que trabajaron para la comuna, pero no le facturaron al municipio por los servicios prestados. En una gestión seria y eficiente, tamaña desprolijidad no sería aceptada, mucho menos admitida como regular. Pero en ésta, todo puede pasar, más aún a sabiendas de la amistad que une al funcionario con el jefe comunal. Hay muchas cosas que Weyland comparte con el intendente. Ambos son licenciados en Filosofía egresados de la UNS y hablan alemán. Weyland culminó sus estudios de filosofía en el 2005 y Breitenstein en el 2006, justo el año que asumió la intendencia.
La naturaleza políglota de Weyland lo llevó a dominar el alemán en un nivel avanzado, leer y comprender italiano y francés, así como leer, comprender y traducir latín y griego. (ver currículo aquí) Coincidentemente, Cristian Breitenstein tiene casi las mismas habilidades idiomáticas de su amigo Weyland, sólo que no lee ni comprende italiano, pero sí domina el inglés (ver currículo aquí).
Les gusta tanto Alemania que el año pasado se fueron juntos de viaje al país germano, de puras ganas que tenían por ver el proceso eleccionario, tal como reveló Solo Local (ver aquí), sin notificarlo al HCD. Nunca aclararon quién financió la travesía. Cualquier ciudadano podría imaginar que Breitenstein con su salario neto de $ 17.389 mensuales podría haberla autofinanciado, o por su investidura, recibir una invitación. Pero pocos creerían que lo mismo aplica a su amigo, cuyos ingresos el año pasado apenas superaban los $7.000, tal como revela su declaración jurada, a la que se accede mediante este enlace. Pero estos son apenas detalles. Lo que preocupa, es otra cosa.
Fuente: www.sololocal.info
